Parar un taxi en la calle: la mano levantada y la luz verde
Es el canal más viejo y el más simple: ves un coche libre, levantas la mano y se para. En Valencia funciona bien en unas cuantas calles y bastante mal en el resto de la ciudad.
- El precio no se mueve
- Ahora o con reserva
- Manises, estaciones y puerto
Esta página va de eso, de conseguir un taxi sin llamar a nadie: cómo se reconoce uno libre, dónde puede detenerse y qué hacer cuando no aparece ninguno. Si lo que buscas es la fila de coches esperando, eso es una parada y tiene su propia página.
Y si no te apetece jugártela, el viaje se puede dejar reservado en el buscador, con el precio cerrado antes de pagar.
Cómo se reconoce uno libre
Los taxis de la ciudad son blancos, y lo que dice si puedes subirte no es el color: es la luz verde del techo encendida y el cartel de libre en el parabrisas. Con esa luz apagada el coche va ocupado o va de camino a un aviso, aunque dentro no veas a nadie.
De noche apenas se ve otra cosa. Va el taxi, calle arriba, con la luz verde brillando entre los faros, y hay que decidir en dos segundos si levantas la mano o no. Ayuda ponerse donde el conductor pueda verte y pueda detenerse sin bloquear el carril.
El gesto es el de siempre, la mano en alto y la mirada al frente. Lo que no funciona es correr detrás del coche: si ha pasado, ha pasado, y por el retrovisor no se ven las manos.
Dónde puede parar y dónde no
Un taxi libre está obligado a poder detenerse con seguridad, y hay sitios donde eso no se puede hacer. No es mala voluntad del conductor: es que no cabe o no está permitido.
- En el carril bus o en el carril bici no se detiene, y en Valencia hay avenidas enteras con los dos pegados a la acera.
- En doble fila, en un paso de peatones o en un vado tampoco, y menos delante de un cruce con semáforo.
- En las rondas, en los túneles y en los accesos rápidos no hay parada posible: hay que salir a una calle normal.
- Junto a una parada con coches esperando, lo suyo es ir a la fila y coger el primero, que es como funciona el turno.
Las calles donde sí, los barrios donde casi nunca
Hay ejes por donde pasan coches libres a cualquier hora: Colón, Xàtiva, la Gran Vía, la avenida del Puerto, Blasco Ibáñez, las salidas del centro hacia el cauce del Turia. Ahí levantar la mano suele bastar con un par de minutos de paciencia.
En cuanto te metes hacia dentro cambia la cosa. En el Carmen las calles son estrechas y hay tramos peatonales donde no entra un coche. En el interior del Cabanyal, en Benimaclet o en Ruzafa fuera de las calles grandes pueden pasar diez minutos sin ver ninguno, porque los taxis van por las vías principales, que es donde hay clientes.
Y hay zonas donde directamente no pasan: la huerta de l'Horta, Pinedo, El Saler, El Palmar, los polígonos de Paterna o de la Ribera. Allí el coche no circula buscando pasaje, así que hay que traerlo con una reserva o desde una central.
Cuando no pasa ninguno libre
Hay ratos en los que la calle se seca. Cuando llueve de verdad, todo el mundo quiere taxi a la vez y los que pasan van ocupados. Al acabar un partido en Mestalla salen miles de personas de golpe y los coches evitan la zona por el atasco. En Fallas media ciudad está cortada y el taxi no puede ni acercarse a según qué calle.
De madrugada el problema es otro: hay pocos coches trabajando, y los que hay están haciendo viajes largos a los pueblos. En agosto, en el paseo de la Malva-rosa o en la Patacona, pasa lo mismo a la hora de volver a casa.
En las búsquedas eso aparece escrito de mil maneras, incluso con una letra de menos, para de taxi, y quien lo teclea quiere siempre lo mismo: que alguien se detenga. Cuando la calle no da, quedan dos salidas: andar hasta una parada con movimiento o dejar el viaje reservado con su hora.
Lo que no sabes cuando lo paras en la calle
Al subirte a un coche libre no sabes lo que va a costar el viaje. El taxímetro empieza con la bajada de bandera, sigue según el recorrido y la hora, y suma los suplementos que correspondan. La cifra la conoces al final, ya con la puerta abierta.
Tampoco eliges el coche. Si viajáis cinco, si llevas dos maletas grandes o si necesitas una rampa, el que pase por la calle puede no servirte, y hay que dejarlo ir y seguir esperando.
Y no queda constancia de nada: ni hora, ni punto de recogida, ni resguardo. Reservando por escrito se ve el importe cerrado antes de pagar, se elige el tipo de coche y la confirmación llega por correo y por SMS. Parar uno en la calle sigue siendo lo más rápido cuando la calle acompaña; cuando no, es la peor manera de ir a un aeropuerto.
Las otras maneras de subirse a uno
También te puede servir
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si un taxi está libre?
Por la luz verde encendida en el techo y por el cartel de libre en el parabrisas. Si la luz está apagada, el coche va ocupado o va de camino a recoger a alguien, aunque parezca vacío.
¿Puedo pararlo en cualquier calle?
Donde el coche pueda detenerse sin infringir nada y sin cortar el tráfico. En carril bus, en carril bici, en un paso de peatones, en un túnel o en una ronda no va a parar, y conviene buscar una calle normal.
¿Puedo levantar la mano si hay una parada al lado?
Si hay coches esperando en la fila, lo correcto es ir a la parada y subir al primero: ese es el turno acordado en el gremio. Parar a uno que circula tiene sentido cuando la fila está vacía o está lejos.
¿Y si llueve, hay partido o estamos en Fallas?
Esos son los tres momentos en los que la calle no da coches libres. Lo que funciona es andar hasta una parada con movimiento o, mejor, tener el viaje reservado con antelación, sobre todo si hay que coger un tren o un vuelo.
¿Puedo pagar con tarjeta si lo paro en la calle?
Muchos coches llevan lector de tarjeta, pero no está garantizado en todos, así que conviene preguntarlo antes de arrancar. Si reservas aquí, el pago se hace en la web y al llegar no hay que resolver nada.
Si no quieres depender de la calle, mira el precio y reserva
Pones de dónde sales y a dónde vas y el precio cerrado aparece en pantalla. Sin registro y sin compromiso.