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Taxi en Valencia y su provincia

El servicio de taxi en Valencia: pedirlo, saber el precio y reservar

Pedir un taxi en Valencia ya no es asomarse a la acera y esperar. Aquí pones origen y destino, ves el precio cerrado del viaje y reservas pagando con tarjeta, a cualquier hora del día.

Mira el precio de tu trayecto

Taxi en Valencia con precio cerrado y pago con tarjeta. Para ahora mismo o para el día y la hora que elijas.

¿Cuándo?

Precio final del trayecto con conductor, peajes e IVA incluidos. Ver el precio no compromete a nada.

  • El precio no se mueve
  • Ahora o con reserva
  • Manises, estaciones y puerto

Esta es la página general del servicio: qué es el taxi y cómo se pide, qué marca el taxímetro, cuántas plazas tiene un coche, qué pasa de noche y en Navidad, y cómo está organizado el gremio en la ciudad.

Si ya sabes lo que necesitas, las páginas de abajo entran en detalle: la parada más cercana, el taxi de siete plazas, el eurotaxi, la reserva anticipada o el viaje al aeropuerto de Manises.

Qué es el servicio de taxi y qué es esta web

El taxi es un transporte público que se usa como si fuera privado: un coche con licencia municipal, un conductor profesional y un viaje puerta a puerta que haces tú y quien va contigo. En Valencia funciona igual en la ciudad y en los pueblos de la provincia, con una diferencia que se nota en la cuenta: dentro del término municipal manda la tarifa urbana del ayuntamiento, y en cuanto el coche sale de él empieza la interurbana.

Las características del servicio de taxi están en el reglamento, y hasta su etiqueta administrativa dice algo: es el epígrafe 4932, transporte por taxi. No es una agencia de viajes ni una empresa de alquiler de vehículos, es un servicio público de transporte de personas con tarifa aprobada, taxímetro homologado y un titular que responde. Para qué sirve el taxi se entiende mejor a las seis de la mañana, con dos maletas y un vuelo a las ocho.

Esta web es la manera de pedirlo con el precio delante. Escribes de dónde sales y a dónde vas, la pantalla da el precio cerrado del trayecto con impuestos incluidos y reservas pagando con tarjeta. La confirmación llega por correo y por SMS, no hay que registrarse y el importe no se mueve después: es el mismo que has visto antes de reservar.

Cómo son los taxis de Valencia

Los taxis de Valencia son blancos, con el distintivo del municipio y el número de licencia pintado en la puerta. Ese número identifica al vehículo y sirve para cualquier queja y para buscar un objeto perdido. Dentro llevan taxímetro precintado y cuadro de tarifas a la vista, y la flota se va llenando de coches modernos, híbridos y eléctricos, más limpios que los de hace diez años. En otras ciudades el taxi es negro o de dos colores; aquí es blanco.

Los tipos de taxi que verás son tres: el turismo de siempre, el monovolumen de más plazas y el adaptado con rampa. Por dentro, un taxi normal es un turismo con cuatro asientos para pasajeros y un maletero que se llena antes de lo que parece. Hay además coches de alta gama que se contratan para bodas y actos de empresa, y los taxis bonitos y elegantes de las fotos existen, pero a la hora de reservar lo que importa es cuánta gente sois y cuánto equipaje lleváis.

Del primer autotaxi al precio en pantalla

El oficio es viejo. El reglamento todavía habla de autotaxi, y la bandera del taxímetro fue durante años una pieza física que el conductor bajaba con la mano al empezar la carrera: de ahí viene la expresión bajada de bandera, que ya no baja nada pero sigue nombrando el importe inicial. El primer taxi de la ciudad era un coche de punto con licencia municipal, y en los años 80 la emisora de radio del gremio repartía los avisos por voz mientras el conductor apuntaba la dirección en un papel.

Lo que ha cambiado no es el coche, es cómo se pide y cuándo sabes lo que vale. Hoy el viaje se reserva por escrito y el importe aparece en pantalla antes de subir. El taxímetro sigue ahí, para las carreras que se paran en la calle.

Cómo pedir un taxi en Valencia paso a paso

Pedir un taxi aquí son tres pasos. Pones la dirección de origen (calle y número del portal, un hotel, la terminal del aeropuerto o el nombre de la plaza), pones el destino y eliges día y hora. La web enseña el precio cerrado y el tipo de vehículo disponible; si vais más de cuatro, se elige un coche con más plazas. Pagas con tarjeta y recibes la confirmación por escrito.

No hay que instalar nada ni crear una cuenta. Sirve el móvil en mitad de la calle y sirve el ordenador de casa. Lo que antes se llamaba taxi a domicilio es hoy lo normal: el coche va a buscarte a la puerta que digas, sea tu casa, la oficina o el portal de un amigo, y el servicio de taxi a domicilio no cuesta más por ir a por ti. Solicitar un taxi por escrito deja una solicitud con fecha, hora y dirección, y cada pedido queda con su referencia, así que no depende de que alguien haya oído bien el número del portal. Quien necesita pedir taxis a diario para una oficina trabaja igual, una reserva por viaje, y le queda el correo de cada una para la contabilidad.

Dónde pido un taxi tiene dos respuestas de siempre: en la calle o por teléfono. Ahora hay una tercera, y es esta. Da igual si escribes busco un taxi o necesito un taxi, o si acabas escribiendo en Google necesito un taxi a las tres de la madrugada: lo que quieres saber es si hay coche, cuánto cuesta y que alguien lo confirme. Las tres respuestas están antes del pago.

Para ahora mismo o para dentro de tres semanas

Un taxi al momento es el que pides para ya: el sistema busca coche disponible cerca y dice si lo hay. Una reserva anticipada es otra cosa: puedes programar el viaje con días o semanas de antelación, que es lo sensato para un vuelo de primera hora, para el tren de las siete o para una boda. También se puede contratar un taxi diario o mensual para el mismo recorrido, y hay quien lo usa para llevar a un familiar al hospital tres veces por semana.

La diferencia práctica está en el riesgo. En una reserva previa el viaje queda programado con hora y el precio fijado desde el primer momento. En un servicio inmediato todo depende de que haya un taxi libre en esa zona a esa hora, y a las dos de la madrugada en un polígono no lo hay.

El teléfono del taxi: cómo ha funcionado siempre

Durante décadas, conseguir un taxi en Valencia era llamar a un taxi por teléfono. Marcabas la central del gremio, una persona apuntaba la dirección y la emisora la cantaba a los coches de esa zona. Funcionaba, y todavía hay mucha gente que se acuerda de los dígitos de memoria. Tiene dos problemas que nadie ha resuelto: cuando hay demanda, la línea se ocupa; y quien ha llamado cuelga sin saber lo que va a costar el viaje.

Esta web todavía no tiene línea propia, así que aquí no vas a encontrar ningún número ni te vamos a mandar a llamar a nadie. El viaje se pide por escrito y el precio se ve antes de reservar, que es justo lo que el teléfono nunca dio. Cuando haya línea de atención al cliente, se dirá en esta misma página.

Si buscas listados telefónicos de emisoras o el número base de una parada, los que circulan por internet suelen estar viejos: las líneas cambian de manos, las cooperativas se fusionan y el teléfono que servía hace cinco años puede sonar hoy en otro sitio. Los sitios de taxis que aparecen en el buscador con un teléfono grande y sin dirección son casi siempre intermediarios que ni conocen la ciudad.

Pedir un taxi por mensaje suena cómodo, y con una emisora nunca acabó de funcionar, porque alguien tenía que leerlo y contestar. Aquí el mensaje llega al revés: lo recibes tú con la confirmación del viaje, la hora y el importe. Antes se resolvía además de viva voz: un taxi, por favor, al camarero de la esquina, o el clásico ¿puedes llamarme un taxi? al conserje del hotel. Sigue pasando, y no está mal: es normal que quien no usa el móvil pida un taxi así, y acaba pidiendo el favor a quien tiene el teléfono a mano. La diferencia es que en una reserva escrita queda escrito lo que se ha pedido, y luego nadie discute la hora.

La aplicación del móvil, la web y el mapa

Casi todo el mundo pide hoy el taxi con el móvil, y las aplicaciones de taxi hicieron dos cosas bien: enseñar el coche en un mapa y quitar la conversación por teléfono. La parte mala es la de siempre: una app ocupa espacio, pide permisos, quiere registro y acaba mandando notificaciones que nadie pidió.

Aquí no hay nada que instalar. La web funciona en el navegador del móvil, en Android y en el ordenador, y la dirección es la misma que has escrito con www delante. Si alguien te manda el enlace o un código QR, entras al formulario y reservas igual. Sobre cuál es la mejor aplicación de taxi, o la más barata, la respuesta honesta es que depende de la ciudad y del día, y que ninguna sirve de nada si no hay coche libre cerca.

Rastrear el taxi en el mapa es cómodo cuando el coche viene de camino. Con una reserva anticipada importa menos, porque el viaje ya tiene hora y dirección asignadas y lo que te llega es el aviso de confirmación con todos los datos. Las plataformas de movilidad han cambiado el sector, y hay quien busca ya una plataforma para pedir transporte, o directamente una solución de transporte, sin pensar si es taxi o no. La diferencia importa: el taxi tiene licencia municipal, tarifa aprobada y taxímetro, y el resto es otra cosa.

Un taxi cerca de mí: qué significa y qué hace falta

Cuando buscas un taxi cerca de mi ubicación, lo que quieres saber es si hay algún coche libre a unos minutos de donde estás. En Valencia hay taxis cerca casi siempre en el centro, en las estaciones, en los grandes hospitales y en el aeropuerto; en una calle de polígono a las tres de la madrugada, no. Esa es la verdad del taxi más cercano: depende del sitio y de la hora, y no del buscador. La pregunta de fondo es si hay un taxi donde estoy y cuánto va a tardar.

Hay quien lo escribe de otras maneras. Un taxi cerca mío, aquí cerca, en mi zona o cerca de acá vienen a decir lo mismo, y en algunos países se dice acá donde aquí. En inglés los visitantes buscan taxi near me, y hay quien escribe taxi english porque quiere un conductor que le entienda; en los hoteles del centro el cartel de la recepción pone taxi service para los clientes que no hablan español. La idea no cambia: un coche que te recoja donde estás, no donde hay una parada.

Para que eso salga bien hace falta una dirección concreta. El sistema no adivina: con el portal, la esquina o el nombre del bar, el conductor sabe dónde parar. En una plaza grande conviene decir el lado, porque la Plaza del Ayuntamiento tiene cuatro, y en la playa vale más el número de la pasarela que el nombre del arenal.

Zonas, barrios y pueblos de al lado

El taxi de la ciudad recoge en cualquier barrio: el centro y el Carmen, Ruzafa, Benimaclet, el Cabanyal, la zona universitaria de Blasco Ibáñez, la zona norte hacia Orriols y la zona sur de Patraix o San Marcelino. Por la zona oeste se llega a los parques industriales de Paterna, Fuente del Jarro y Riba-roja, de donde salen muchos servicios a media tarde, y el área metropolitana se recorre entera en poco más de media hora cuando el tráfico deja.

En la provincia el mapa cambia. En Torrent, en la urbanización de Valterna, en Sagunto o en Canet d'en Berenguer hay menos coches en la calle y conviene reservar con hora. Un taxi en tu zona a las nueve de la mañana de un martes es fácil; el mismo taxi un domingo de agosto por la tarde, con la playa vaciándose, es otra historia.

Las paradas de taxi de Valencia

Una parada de taxi es un punto con señal donde los coches esperan en fila y sale el primero. En Valencia hay paradas repartidas por toda la ciudad: la Plaza del Ayuntamiento, la estación Joaquín Sorolla y la Estació del Nord, el entorno del Mercat Central y la Llotja, la Ciutat de les Arts, los grandes hospitales, la Marina y el puerto, el recinto de Feria en Benimàmet y las terminales del aeropuerto de Manises.

La regla no escrita es sencilla: en la parada se coge el primer taxi de la fila. Si necesitas uno con más plazas o adaptado, se dice al llegar y se busca el que encaje, aunque no sea el primero. En las paradas de la terminal hay coches a casi todas horas; las de barrio se vacían a partir de media noche, y entonces la parada más cercana deja de ser la respuesta.

En los carteles de las paradas y en la ordenanza municipal las palabras salen también en valenciano: el servei de taxi es el servicio, el preu es el precio y un taxi adaptat es el adaptado. Conviene saberlo si buscas información en la web del ayuntamiento y todo aparece en las dos lenguas.

Parar un taxi en la calle

Se para con el brazo y se mira la luz. Un taxi libre lleva el cartel verde encendido y el rótulo de libre en el parabrisas; si va ocupado, no se detiene. Tomar un taxi en la calle se puede hacer en cualquier vía donde el coche pueda pararse sin liar el tráfico, y no se puede a unos metros de una parada con coches esperando, porque ahí el turno es de la fila.

Parar en la calle tiene una ventaja y un inconveniente. La ventaja es que no esperas a nadie y que en el centro suele haber paso de taxis cada poco. El inconveniente es el de siempre: subes sin saber el importe, porque eso lo dirá el taxímetro al final del recorrido, y en hora punta puedes pasarte diez minutos con el brazo levantado en la Gran Vía mientras pasan cuatro coches ocupados.

Cuándo conviene la parada y cuándo la reserva

Si estás en la calle y ves coches, la parada o el brazo son lo más rápido que hay. Si sales de casa a las cinco de la mañana, si vais cinco personas con maletas o si el viaje es a otro pueblo, la reserva con precio cerrado te quita de encima los dos problemas a la vez: encontrar taxi y no saber cuánto va a costar.

El taxímetro, la bajada de bandera y lo que se cobra

En una carrera de calle el precio lo pone el taxímetro, que es un aparato homologado y precintado. No cobra solo por kilómetro: suma una cantidad inicial al empezar, la bajada de bandera, y luego va contando por distancia recorrida y por minuto de marcha lenta, porque en un atasco el coche avanza poco pero el conductor está trabajando. Cuando el coche está parado esperando, el taxímetro cuenta hora de espera. Hay quien la llama subida de bandera y en América la llaman banderazo, pero es lo mismo.

Esas cuentas se hacen en unidades, y el aparato las convierte en importe según la tarifa que tenga seleccionada. Cuánto cobra un taxi por kilómetro no es un número único: cambia con la tarifa aplicada, con la hora y con si el viaje es urbano o interurbano. A eso se le suman los suplementos aprobados, por ejemplo por salir del aeropuerto o por equipaje especial en algunos municipios. Lo que no hay son tasas escondidas: todo lo que se cobra está en el cuadro del cristal.

Por eso preguntas tan razonables como cuánto cuesta un taxi de 15 minutos, cuánto sale un viaje de 10 km o qué valor tiene un recorrido de 30 km no se responden con una tabla. Un trayecto de 20 km por la ronda a mediodía y otro de 20 km parando en cada semáforo del centro no cuestan lo mismo, aunque el taxímetro sea idéntico y el kilometraje se parezca.

Las tarifas numeradas del taxímetro

El taxímetro no tiene una tarifa, tiene varias numeradas, y el conductor selecciona la que toca. En la posición 0 el aparato está en reposo. La 1 es la urbana de día en jornada laborable, la 2 sube en noches, fines de semana y festivos, y la 3 es la que se usa cuando el servicio sale del término municipal. De la 4 a la 9 quedan posiciones que cada ordenanza reserva para casos concretos, como esperas largas, retornos o servicios especiales. La que se aplica está siempre en el cuadro del cristal, y el conductor tiene que enseñarlo si lo pides.

A qué hora cambia la tarifa del taxi es la pregunta de después de cenar. El salto entre la tarifa diurna y la nocturna lo fija la ordenanza municipal, no el conductor, y los domingos y festivos van con la tarifa alta durante todo el día.

Las tablas de tarifas que circulan por internet

La tarifa del taxi la revisa el ayuntamiento y se publica cada vez que se aprueba. Por eso en internet encuentras un tarifario de 2021, una tabla de 2022 y otra de 2023, todas con aire de oficiales y ninguna igual a la siguiente. Quien busca la tarifa actual acaba casi siempre en una lista de precios vieja, y de ahí vienen la mitad de las discusiones al bajar del coche.

Nosotros no publicamos importes justo por eso: en cuanto se aprueba una tarifa nueva, cualquier número escrito aquí queda desfasado. Lo que sí es estable es el sistema, que lleva décadas igual: bandera, kilómetro, tiempo, tarifa según la hora y suplementos. Y en una reserva de esta web no tienes que perseguir ninguna tabla, porque el importe ya está fijado.

Saber el precio del taxi antes de subir

Media España busca una calculadora de tarifa de taxi antes de coger uno, y se entiende: nadie quiere sorpresas al bajarse. Hay calculadoras, simuladores de taxímetro y tarificadores de todo tipo, y casi todos funcionan igual: estiman la distancia de la ruta, le aplican una tarifa que alguien metió a mano y dan un importe estimado.

El problema no es la cuenta, es lo que la cuenta no sabe. Las calculadoras que hay por internet calculan con una fórmula genérica: no saben si la tarifa ha subido este año, ni a qué hora vas a salir, ni que a esa hora la entrada por la V-21 está parada, ni si el municipio de destino lleva retorno. De ahí que un simulador de precio dé un número y la carrera real acabe en otro, y que el mismo trayecto puesto en tres tarifadores distintos dé tres resultados.

Aquí el planteamiento es otro. En vez de un tarificador que estima, la web da el precio cerrado del trayecto concreto que has pedido, con impuestos incluidos, y ese es el que pagas. No es un presupuesto que haya que cotizar después ni una cotización orientativa, es el importe del viaje. Puedes consultar la tarifa del trayecto tantas veces como quieras antes de reservar, y si quieres comparar, pon el mismo recorrido en un simulador de tarifa: verás la diferencia entre estimar y reservar.

Qué hace falta para que el precio salga bien

Tres datos: origen exacto, destino exacto y hora. Con eso se sabe la distancia, el recorrido probable y la tarifa que corresponde. Sin el número del portal, el cálculo de la ruta baila un par de calles; sin la hora, no se sabe si el viaje entra en tarifa diurna o nocturna, que no cuestan igual.

Si te vale una cuenta de cabeza para el bolsillo, quédate con esto: un viaje corto por el centro es poco kilómetro y mucho semáforo, y uno largo por autovía es mucho kilómetro y poco tiempo. El gasto sube con los dos, pero no al mismo ritmo, y eso es lo que un tarifador de taxi casero no distingue. Lo que en América llaman los costos del viaje aquí se llama tarifa, y lo fija el ayuntamiento, no el conductor.

Precio cerrado, taxi barato y lo que no existe

Un taxi a precio cerrado es un viaje con el importe fijado antes de salir: se acepta por escrito, se paga con tarjeta y no depende de lo que marque el taxímetro. Es lo contrario de la carrera de calle. La ventaja es saber a qué atenerte incluso si hay obras o atasco; la otra cara es que un trayecto con suerte de semáforos podría haber salido algo más ajustado con taxímetro.

De ahí viene la pregunta del taxi barato. Un taxi económico de verdad es el que no da vueltas: viaje bien planteado, sin esperas de más y con el coche justo para las plazas que hacen falta. Pedir un monovolumen de nueve plazas para dos personas es pagar de más sin motivo. Y los taxis gratis no existen: lo que hay son bonos municipales y ayudas de servicios sociales para personas con movilidad reducida, que gestiona la administración y no el taxi.

Tampoco hay taxi sin taxímetro en un servicio legal de calle, ni tarifa plana que se invente el conductor, ni taxis en oferta con descuento por pedir a según qué hora. Lo que sí existe es la tarifa prefijada para algunos trayectos concretos y el precio fijo de una reserva como esta. Si alguien te ofrece por la calle un precio de low cost y el coche no lleva distintivo ni licencia, eso no es un taxi.

Pagar el taxi con tarjeta, el ticket y la factura

Sí, en los taxis se puede pagar con tarjeta: la ordenanza obliga a llevar datáfono, y los taxis de Valencia aceptan tarjeta de crédito y de débito. Dicho esto, sigue pasando que el aparato se queda sin cobertura en un sótano o que el conductor te mande al cajero de la esquina pidiendo perdón. Con una reserva de esta web ese susto desaparece, porque el cobro se hace al reservar y el viaje ya está pagado cuando subes.

Del pago sale el justificante. En la calle se pide el ticket del taxímetro, y para gastos de empresa hace falta factura con los datos fiscales completos. Si reservas aquí, el correo de confirmación hace de comprobante del viaje y la factura se pide a reservas@taxisenvalencia.es con la referencia de la reserva delante.

Hay quien trabaja con vales de taxi o con lo que las agencias llaman voucher: un papel o un código que la empresa entrega y que cubre el trayecto. Para una oficina que hace reservas masivas suele ser más limpio llevar cada viaje con su reserva y su comprobante, porque así el gasto queda cuadrado por persona y por día sin tener que perseguir a nadie.

Cuántas plazas tiene un taxi

Un taxi convencional es un turismo de cinco plazas: cuatro para pasajeros y la del conductor. Ese es el taxi de 5 plazas que ves en cualquier parada y, para tres personas con maleta de cabina, va sobrado. El problema no suele ser el asiento, es el maletero: cuatro adultos con cuatro maletas grandes no entran en un turismo, aunque los cinturones digan que sí. Un taxi para 5 pasajeros ya no es un turismo.

Cuando sois más, el gremio tiene monovolúmenes y furgonetas homologadas. Hay taxis de seis, de siete y de nueve plazas, y los taxis 8 plazas se reservan igual que los demás. La regla es contar personas y bultos antes de pedir, no después: si el coche que llega es pequeño, hay que pedir otro y volver a esperar, y eso con un vuelo a dos horas no es un buen plan.

En la reserva eliges el tipo de vehículo al poner el viaje, así que el número de plazas queda escrito y nadie discute en la acera. Para grupos grandes, dos coches del mismo tamaño se suelen llevar mejor que uno enorme con todo el mundo apretado y el equipaje encima de las rodillas.

Cuando sois seis

El taxi de 6 plazas es el hueco que más se busca y el que peor se entiende. Un taxi para 6 personas no es un turismo con alguien de más, es un monovolumen con seis asientos de pasajero. Si buscas un taxi de 6 y no lo encuentras en la parada es porque hay muchos menos que turismos, y se reservan antes. Con un taxi para 6 online el asunto se resuelve la noche anterior, y en Fallas o en un fin de semana de agosto eso es la diferencia entre ir juntos y partir el grupo en dos coches.

El taxi de 7 plazas, el que más se pide para el aeropuerto

El taxi de 7 plazas es el monovolumen grande del gremio: siete pasajeros sentados con cinturón y, según el modelo, cinco o seis maletas grandes. Es el coche de las familias que vuelven de la playa cargadas y de los grupos que salen al aeropuerto de Manises a primera hora, y el que más se reserva con antelación en toda la provincia.

Si sois siete, es el único vehículo que os lleva de una vez. Un taxi para 7 no se encuentra levantando el brazo en la calle: hay que reservarlo. Para 8 o 9 personas se pasa al taxi de 9 plazas, que también existe pero es todavía más escaso, y en muchos pueblos no hay ninguno.

Conviene decir el equipaje al reservar. Siete personas con siete maletas de veintitrés kilos y sus mochilas no caben en el mismo coche que siete personas con equipaje de mano, aunque las plazas sean las mismas. Con una tabla de surf, un carrito de bebé o un par de bicicletas, mejor avisarlo y reservar el grande.

Taxi adaptado y eurotaxi: viajar en silla de ruedas

El eurotaxi es el nombre genérico del taxi adaptado: un vehículo con rampa o plataforma, anclajes en el suelo y espacio para viajar en la propia silla de ruedas, sin pasar a un asiento. En Valencia hay eurotaxis en la ciudad y algunos en los municipios grandes de la provincia, pero son una parte pequeña de la flota, así que un taxi con rampa para silla de ruedas se pide con antelación.

Al reservar conviene decir el tipo de silla, manual o eléctrica, el peso aproximado y si viaja acompañante, porque la plataforma tiene límite y los anclajes también. Lo que se busca como taxi para discapacitados es exactamente esto: un coche accesible, con el conductor acostumbrado a sujetar la silla y a bajar la rampa sin prisa.

Sobre el precio, el eurotaxi va con la misma tarifa que los demás: la adaptación no se cobra aparte. Lo que no existe es un taxi gratis para personas con discapacidad, ni un taxi gratuito por llevar silla. Lo que hay son bonos y ayudas de transporte que tramitan los servicios sociales de cada ayuntamiento, y en algunos pueblos un taxi solidario que lleva a la gente mayor al médico con dinero público.

Lo que antes se llamaba taxi para inválidos o para minusválidos hoy se pide como taxi accesible o taxi PMR, que es como lo nombran las administraciones cuando hablan de personas con movilidad reducida. No es lo mismo que un taxi sanitario: el transporte en camilla con personal a bordo es otro servicio y otra tarifa. Si lo que necesitas es llevar la silla plegada en el maletero y subir al asiento con ayuda, con avisarlo basta: cualquier taxi puede hacerlo.

Con niños, con el perro y con bultos raros

Los menores viajan con la retención que les toque por edad y estatura. Muchos taxis llevan alzador, y se puede reservar el viaje con silla de bebé si se avisa al pedirlo; con dos o tres niños pequeños conviene decirlo por escrito, porque hacen falta varios sistemas de retención y un coche con sitio para instalarlos sin pelearse con los cinturones.

El perro sube. Los perros guía entran siempre y por ley, y con el resto de mascotas el conductor puede pedir transportín o que el animal vaya a tus pies con la correa corta, que está en su derecho. Lo educado es avisarlo al reservar, sobre todo con un perro grande: hay coches donde el maletero es la única opción y hay conductores con alergia.

Con los bultos pasa algo parecido. Una bicicleta entra en un monovolumen con la rueda delantera fuera, dos bicicletas necesitan furgoneta y una caja de mudanza pequeña también. Un taxi para llevar cosas puede hacer ese viaje, pero no es una empresa de transporte de mercancías: si el bulto no cabe con el pasajero dentro, no hay viaje. Avisar al reservar evita la escena de la acera con el coche parado en doble fila.

Taxi 24 horas: a cualquier hora y todos los días

El taxi de Valencia no cierra. Hay taxis a las tres de la madrugada, hay taxis los domingos y hay taxis los días de fiesta, porque el servicio es público y los turnos del gremio cubren las 24 horas del día y los siete días de la semana. Otra cosa es cuántos coches hay en cada franja: de madrugada circulan muchos menos y se concentran donde hay gente.

Hasta qué hora trabajan los taxis es una pregunta con truco, porque no hay hora de cierre. Lo que hay son horas malas para encontrarlos en la calle, y son siempre las mismas: la salida de los bares el sábado de madrugada, la lluvia de un martes a las ocho de la mañana y el final de un partido en Mestalla. En esas tres, dar con un taxi disponible en el sitio justo es cuestión de suerte.

Si mañana tienes que estar en el aeropuerto a las seis, no lo dejes a la suerte y reserva. Un taxi programado la noche anterior está en el portal a la hora puesta, y eso vale igual para el vuelo de primera hora, para el turno de noche de un hospital o para volver de la estación con el último tren de la noche.

De noche en Valencia

De noche cambian dos cosas: la tarifa y la cantidad de coches. La tarifa nocturna del taxi la fija la ordenanza y entra a partir de la hora que marca el cuadro, además de los fines de semana y festivos completos. El número de taxis en la calle baja, pero no desaparece: el turno de noche existe y se nota sobre todo en el centro y en las salidas de la ciudad.

Las noches de Valencia tienen sus rutas conocidas. El Carmen y Ruzafa a la hora del cierre, las discotecas de la avenida de Aragón y las de la playa de la Malva-rosa, los conciertos de la Ciutat de les Arts y las ferias de Benimàmet. Salir de una discoteca a las cinco y buscar taxi por la calle es la peor combinación posible; con el viaje reservado, el coche está esperando a la hora y no te quedas en la acera negociando con nadie.

Para volver de madrugada la reserva tiene otra ventaja: los datos del viaje están escritos y se los puedes mandar a quien te espera en casa. Para quien vuelve sola de noche, eso vale más que cualquier promesa de folleto.

Navidad, Nochebuena y Nochevieja

En Navidad el taxi es el transporte que queda. La cena del 24 de diciembre acaba cuando el metro ya ha cerrado, y el 31 de diciembre pasa lo mismo con el doble de gente en la calle. Los taxis en Nochebuena y los taxis en Nochevieja salen, y muchos conductores hacen precisamente esas noches, pero son las horas de más demanda de todo el año.

La tarifa de esas noches es la de festivo, la alta, y así consta en el cuadro: una carrera en Nochebuena no se cobra como un martes por la mañana. No hay recargo secreto ni sorpresa, hay tarifa de festivo aplicada por el taxímetro, y con un precio cerrado lo sabes antes de salir de casa.

Reservar taxi para fin de año es de las pocas cosas que se agradecen haber hecho con dos semanas de antelación. Si a la una de la madrugada del 1 de enero hacen falta seis plazas para volver de una casa de la huerta, la única manera de tenerlas es haberlas reservado. Lo mismo el 5 de enero con la cabalgata y el 6 con las comidas de familia.

Fallas, la Gran Fira y los días grandes

En marzo, Fallas cambia el mapa de la ciudad: calles cortadas, mascletà a las dos, monumentos en cada cruce y una hora larga para atravesar el centro. El taxi entra donde puede, y el punto de recogida a veces queda a dos manzanas de tu portal. Se avisa al reservar y se deja acordada una esquina practicable, que es lo que hacen los que ya han pasado por ello.

Con la Gran Fira de julio, los conciertos del paseo Marítim, las ferias del recinto de Benimàmet y los partidos de Mestalla pasa algo parecido: mucha gente saliendo al mismo tiempo del mismo sitio. Un taxi reservado con hora y una calle de recogida a la vuelta de la esquina resuelve la noche entera.

Taxi a la playa

Las playas de la ciudad se resuelven en un viaje corto: la Malva-rosa y las Arenas, el Cabanyal, la Patacona ya en Alboraya y, hacia el sur, Pinedo, El Saler y la Devesa camino de la Albufera. En verano el taxi a la playa es de ida fácil y vuelta difícil, porque a las ocho de la tarde todo el mundo quiere volver a la vez y las paradas de primera línea se quedan sin coches.

La recogida funciona mejor con un punto claro: la pasarela con número, un chiringuito conocido, la parada del tranvía o el cruce de dos calles. En primera línea hay tramos donde el coche no puede detenerse y el conductor tiene que dar la vuelta entera a la manzana, así que cinco metros bien elegidos ahorran diez minutos.

Si la idea es playa de fuera, la provincia tiene de sobra: Cullera con el faro, Sueca y el Perelló, Gandia con el puerto y la Safor, Oliva, Xeraco y, al norte, Canet d'en Berenguer al lado de Sagunto. Esos viajes son interurbanos y se pagan con tarifa de carretera, y con arena, nevera y niños es donde más se agradece llevar reservado un monovolumen.

Cómo está organizado el gremio del taxi en Valencia

El taxi es un servicio público en manos privadas. El ayuntamiento concede un número limitado de licencias municipales de autotaxi, cada licencia va con un vehículo y su titular puede conducirla o tener conductor asalariado. Eso explica lo que se ve en la calle: cientos de empresas privadas muy pequeñas, casi todas de un solo coche, trabajando bajo la misma tarifa y el mismo reglamento.

Para no ir cada uno por su cuenta, el gremio se agrupa. Una cooperativa de taxi reúne a muchos titulares para compartir emisora, servicios y gastos; las cooperativas de taxi grandes tienen central propia con sus líneas de teléfono, y una cooperativa de taxis pequeña puede atender un municipio entero de la provincia. Algunas se registraron en su día como cooperativa de auto taxi, que es como el reglamento llamaba al oficio. Las asociaciones profesionales negocian con el ayuntamiento, y la oficina municipal del taxi lleva licencias, inspecciones y expedientes.

De ahí vienen las palabras que se mezclan cuando alguien busca. Las empresas de taxis de las que habla la gente son casi siempre una cooperativa o un titular con dos coches. Las compañías de taxis que atienden el teléfono son las que tienen central propia. Una agencia que revende traslados a hoteles no conduce ninguno de los dos, y las centrales de taxi se limitan a repartir los avisos entre sus socios.

En este sector una flota grande son unas decenas de coches, y lo que en América llaman flotilla de taxis aquí es una cooperativa. Las emisoras siguen funcionando por voz para los servicios de última hora. No damos nombres de ninguna, y no hace falta: lo que te interesa como pasajero es que el coche tenga licencia, taxímetro y tarifa, no de qué emisora cuelga.

El sector se mueve más de lo que parece. Cada pocos años hay noticias de taxis por el reglamento, por las plataformas de movilidad o por un paro de un día, y el mercado cambia con los coches nuevos, híbridos y eléctricos, que ya son mayoría en las paradas del centro. Al pasajero todo eso le llega de dos maneras: coches más silenciosos y viajes que se piden por escrito en vez de por voz.

Taxis autorizados y taxis piratas

Un taxi autorizado se reconoce sin ser experto: licencia municipal a la vista con su número, distintivo del municipio, taxímetro precintado y cuadro de tarifas en el cristal. Los taxis habilitados para el servicio interurbano llevan además la autorización que les permite salir del término, y los taxímetros van homologados y revisados.

Un taxi pirata es un coche que cobra por llevarte sin licencia ni seguro de viajeros. Aparecen donde hay prisa y poca información: salidas de aeropuerto, estaciones de madrugada, noches de fiesta. Si el coche no lleva distintivo ni taxímetro y el precio se negocia por la ventanilla, no subas. Los taxis particulares no existen como categoría: o el vehículo tiene licencia de autotaxi, o es un coche particular que no puede cobrarte nada.

La publicidad de los taxis

La publicidad en los taxis, la del cartel del techo y la de las puertas, se contrata con los titulares o con las empresas que gestionan esos soportes, y tiene sus propias reglas municipales. Aquí no vendemos publicidad de servicio de taxi ni espacios en los coches: esta web es para reservar viajes. Si lo que buscabas era eso, es un negocio aparte del transporte de personas.

Fuera de la ciudad: interurbano, provincia y larga distancia

Cuando el viaje sale del término municipal deja de ser urbano y pasa a interurbano: cambia la tarifa, que es la de carretera con su precio por kilómetro, y el coche tiene que estar habilitado para ese servicio. De Valencia a Manises, a Torrent, a Paterna o a Sagunto son trayectos intermunicipales de todos los días; a Xàtiva, Alzira, Requena, Utiel o Gandia ya es otra escala, y las tarifas de taxi fuera de la ciudad se notan porque el kilómetro pesa más que el tiempo.

En interurbano aparece la duda de si los taxis cobran la ida y la vuelta. La norma histórica es que en un servicio que acaba fuera del municipio de la licencia se puede repercutir el retorno del coche, porque vuelve de vacío. En una reserva de esta web no tienes que hacer esa cuenta ni discutirla en la puerta: el precio cerrado ya incluye lo que corresponda.

Para viajes de largo recorrido el taxi compite mejor de lo que parece cuando vais varios. Un taxi interprovincial a Castellón, a Teruel o a Alicante sale a cuenta si el tren no encaja con la hora o si lleváis equipaje grande, y los taxis locales de cada pueblo hacen esos servicios a diario. Los taxis internacionales no existen como servicio, y para viajes nacionales de muchas horas el taxi deja paso al tren o al avión: ahí lo suyo es el traslado a la terminal. Para un día entero de visitas, o para una ruta por el vino de Requena y Utiel, es más cómodo el taxi por horas, que se contrata por tiempo y no por recorrido. También hay taxis turísticos que hacen la vuelta a la Albufera y El Palmar con parada para comer.

El aeropuerto de Manises, las estaciones y el puerto

El aeropuerto de Valencia está en Manises, a unos kilómetros del centro, y es el destino que más se reserva: el traslado tiene hora de vuelo, maletas y cero margen. La estación Joaquín Sorolla y la Estació del Nord están en el centro y se resuelven en minutos, y el puerto y la terminal de cruceros mueven grupos enteros con equipaje grande a primera hora de la mañana. En todas ellas hay parada de taxis a la salida, aunque en los días de cruceros la fila se hace larga.

Eso es lo que las agencias llaman transfer: un traslado privado con hora fijada y precio cerrado, que no es lo mismo que un transfer compartido en furgoneta con más pasajeros y varias paradas. Aquí cada reserva es un coche para ti, sea turismo o monovolumen de nueve plazas. El transporte ejecutivo de una empresa, el viaje empresarial de un congreso y el traslado vip que pide un hotel son el mismo servicio con otro nombre: coche de alta gama o de lujo si se pide, factura a nombre de la sociedad y punto de recogida acordado, en Valencia o en aeropuertos de fuera. Cuando una empresa lo contrata para todo el año se le llama servicio de taxi corporativo, y sus taxis corporativos son los mismos coches del gremio con la factura a otro nombre.

Seguridad, objetos perdidos y reclamaciones

Un taxi seguro no es una promesa de anuncio: es un coche con licencia, seguro de viajeros, taxímetro y un titular identificado. Por eso el taxi de confianza de toda la vida sigue siendo el taxi con distintivo, y por eso conviene mirar el número de licencia antes de subir. Anota ese número: taxis iguales hay cientos dando vueltas por la ciudad, y esa cifra pintada en la puerta es lo único que distingue a uno de otro. Si algo va mal, con ese número se puede buscar el vehículo y abrir un expediente, y un taxi confiable es, sobre todo, un taxi que se puede identificar.

Sobre el taxi para mujeres, la respuesta honesta: en Valencia no hay un servicio de taxi de mujeres para mujeres, ni una aplicación de taxi solo para mujeres, ni taxis gratis para mujeres, aunque se busque mucho. Lo que sí hay son conductoras en el gremio, la opción de compartir los datos del viaje con quien tú quieras y una reserva escrita donde queda constancia de coche, hora, origen y destino. Para volver de noche, eso cambia más las cosas que cualquier etiqueta de servicio femenino.

Los objetos perdidos en un taxi se recuperan más veces de lo que parece, y siempre por el mismo camino: identificar el coche. Con el número de licencia, o con el resguardo de la reserva, se localiza al conductor en un rato. Sin nada de eso queda la oficina municipal de objetos perdidos, donde acaban los móviles y las carteras que los taxistas entregan cada semana.

Para una queja, un cambio o una duda, esta web tiene correos y los contesta una persona: info@taxisenvalencia.es para información y contacto, reservas@taxisenvalencia.es para cambios y facturas, y reclamaciones@taxisenvalencia.es si algo ha salido mal. Las quejas de taxis que van contra un conductor concreto también se pueden presentar en la oficina municipal del taxi, con el número de licencia y la fecha del viaje. La atención al cliente por escrito tiene una ventaja sobre el teléfono: no se pierde, y la calidad del servicio se mide por cómo se responde cuando algo falla.

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Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Cómo llamo a un taxi en Valencia si aquí no hay teléfono?

No hace falta llamar. Pones origen, destino y hora en el formulario, ves el precio cerrado del viaje y reservas pagando con tarjeta. La confirmación llega por correo y por SMS con los datos del coche y la hora de recogida.

¿Puedo saber el precio antes de subir al taxi?

Sí. En una reserva de esta web el importe aparece en pantalla antes de pagar, con impuestos incluidos, y no se mueve después. En una carrera parada en la calle no se puede: ahí el precio lo va marcando el taxímetro hasta el final del recorrido.

¿Cuánto cobra un taxi por kilómetro?

Depende de la tarifa aplicada, de la hora y de si el viaje es urbano o interurbano. El taxímetro suma la bajada de bandera, la distancia y el tiempo, y las cantidades las aprueba el ayuntamiento cada vez que revisa la tarifa, así que las tablas que circulan por internet suelen estar viejas.

¿Se puede pagar el taxi con tarjeta?

Sí, los taxis llevan datáfono y aceptan tarjeta de crédito y de débito. Si reservas aquí, el pago se hace al reservar y el correo de confirmación sirve de comprobante; la factura se pide por correo con la referencia de la reserva.

¿Cómo sé a qué hora pedí el taxi?

En el correo de confirmación. Ahí consta cuándo se hizo la reserva, la hora de recogida, la dirección y el importe, que es justo lo que no queda por ningún lado cuando el viaje se pide de viva voz.

¿Hay taxis los domingos y de madrugada?

Hay taxis los domingos, los festivos y de madrugada, porque el servicio funciona las 24 horas. Circulan menos coches y se concentran en el centro y en las terminales, así que a esas horas la reserva con antelación es lo que evita esperas largas.

¿Hasta qué hora hay taxis en Valencia?

No hay hora de cierre: los turnos del gremio cubren el día entero. Las horas difíciles son otras, siempre las mismas: la salida de los bares el sábado de madrugada, la hora punta con lluvia y el final de un partido en Mestalla.

Somos siete personas, ¿qué taxi nos lleva?

Un monovolumen de siete plazas, y hay que reservarlo porque en la calle no se encuentra. Si sois ocho o nueve, se pide el de nueve plazas. Conviene decir cuántas maletas lleváis: las plazas se cuentan por cinturones, pero el maletero se llena antes.

¿Puedo viajar con mi perro en el taxi?

Los perros guía entran siempre por ley. Con el resto de mascotas, el conductor puede pedir transportín o que el animal vaya a tus pies con correa corta. Lo mejor es avisarlo al reservar, sobre todo si el perro es grande.

¿Qué es un eurotaxi y cómo se pide?

Es el taxi adaptado: lleva rampa o plataforma y anclajes para viajar en la propia silla de ruedas. Hay pocos, así que se reserva con antelación diciendo el tipo de silla y si va acompañante. Va con la misma tarifa que cualquier otro taxi.

¿Los taxis cobran la ida y la vuelta si salgo de Valencia?

En los servicios interurbanos se puede repercutir el retorno del coche, que vuelve vacío al municipio de su licencia. En una reserva con precio cerrado no tienes que calcularlo: lo que corresponda ya está dentro del importe que ves antes de pagar.

Me he dejado algo dentro del taxi, ¿qué hago?

Si el viaje era una reserva, escribe a reclamaciones@taxisenvalencia.es con la referencia y se localiza al conductor. Si era una carrera de calle, hace falta el número de licencia del coche; sin él, queda mirar en la oficina municipal de objetos perdidos.

Pon el viaje y mira el precio

Pones de dónde sales y a dónde vas y el precio cerrado aparece en pantalla. Sin registro y sin compromiso.