Precio cerrado antes de subir Valencia, su área y toda la provincia Reservas a cualquier hora, desde el móvil
Ver precio
Valencia y su provincia

Taxis en Valencia: la ciudad, los barrios y la provincia

En Valencia se pide un taxi de muchas maneras y casi todas empiezan igual: sin saber lo que va a costar. Aquí pones origen y destino, ves el precio cerrado y reservas pagando con tarjeta.

Mira el precio de tu trayecto

Taxi en Valencia con precio cerrado y pago con tarjeta. Para ahora mismo o para el día y la hora que elijas.

¿Cuándo?

Precio final del trayecto con conductor, peajes e IVA incluidos. Ver el precio no compromete a nada.

  • El precio no se mueve
  • Ahora o con reserva
  • Manises, estaciones y puerto

En la calle hay miles de taxis. Valencia los reparte entre el centro, los barrios de la otra orilla del cauce, el aeropuerto de Manises, las dos estaciones y los pueblos de l'Horta, y no todos están en el mismo sitio a la misma hora.

Esta página cuenta cómo se mueve un taxi por la capital y qué cambia cuando el viaje empieza o acaba en la provincia: la costa, la Ribera, la Safor, el interior del vino.

Una ciudad partida por el cauce del Turia

Valencia está partida en dos por un río que ya no lleva agua. El cauce del Turia se desvió hace más de medio siglo y hoy es un jardín de nueve kilómetros con puentes cada pocos cientos de metros. Eso condiciona cualquier trayecto: un coche no cruza por donde quiere, cruza por donde hay puente.

Alrededor del casco antiguo hay una ronda interior que se recorre casi toda en un sentido, y más afuera están las avenidas grandes: Colón, Guillem de Castro, Blasco Ibáñez camino del mar, la avenida del Puerto, Pérez Galdós. Por fuera pasa la V-30, que es la que se usa para bajar al aeropuerto o para salir hacia el sur sin entrar en el centro.

Dentro de Ciutat Vella hay calles donde un coche no entra, o entra con permiso. La plaza del Ayuntamiento y la plaza de la Reina se quedaron para los peatones y muchas calles del Carmen tienen el acceso limitado. Por eso, cuando alguien pide un taxi en el centro, lo práctico es quedar en una esquina con salida, cerca del portal pero no en la puerta misma.

Valencia es la tercera ciudad de España por población y no lo parece en distancias: un taxi en Valencia capital hace la mayoría de sus viajes en menos de veinte minutos. La ciudad es compacta y, aunque el término municipal llega hasta la Albufera, se cruza rápido si no coincide con la salida del trabajo.

Ciutat Vella, el Carmen y Ruzafa

El centro histórico y el Carmen son barrio de noche: bares en calles estrechas, gente que sale a las once y vuelve a las tres. Ruzafa, al otro lado de la Gran Via, se llenó de restaurantes en los últimos años y hoy pide tantos coches de madrugada como el Carmen. En los dos casos el taxi no llega a la puerta: espera en la avenida de al lado.

El Mercat Central, la Llotja y Sant Nicolau quedan dentro de esa zona de calles cortas. Quien va a comprar al mercado y sale con el carro lleno lo agradece: el trayecto es de cinco minutos pero a pie con dos bolsas se hace largo.

Benimaclet, Campanar, Patraix y el norte de l'Horta

Benimaclet era un pueblo y se le nota: calles de casas bajas metidas entre bloques, mucho estudiante y poca plaza de aparcamiento. Un taxi Benimaclet suele ser un viaje corto hacia el Clínico, hacia la universidad o hacia la Estació del Nord con una maleta.

Campanar queda al noroeste, pegado al cauce y al hospital, con el Bioparc al lado. Patraix cierra la ciudad por el suroeste, camino de Mislata y de Xirivella. Más al norte, l'Horta Nord encadena pueblos que casi tocan la ciudad: Alboraya, Tavernes Blanques, Museros, Rafelbunyol, El Puig con su monasterio y su playa. Un taxi El Puig o un taxi Museros se piden igual que uno del centro, aunque a esas horas haya menos coches dando vueltas.

El Cabanyal, la Malvarrosa y el mar

El Cabanyal y el Canyamelar bajan hacia el puerto con sus casas de azulejo, y detrás está la playa: las Arenas y la Malvarrosa, con el paseo lleno desde mayo hasta octubre. Un taxi Malvarrosa en agosto, a las diez de la noche, es de las cosas más difíciles de conseguir en la ciudad.

La Patacona parece la misma arena pero ya es Alboraya, y Port Saplaya queda un poco más arriba, con sus casas de colores. Al sur del puerto empieza lo otro: Pinedo, El Saler, la Devesa y la Albufera, con El Palmar y sus arroces al final de la carretera.

A dónde va la gente en taxi

La Ciutat de les Arts es el destino más pedido por quien viene de fuera. El Oceanogràfic, el Hemisfèric y el Palau de les Arts están al final del cauce, lejos de todo lo demás, y el paseo desde el centro es bonito pero largo. Un taxi al Oceanogràfic en Valencia es un viaje de diez o quince minutos que ahorra cuarenta andando.

Mestalla mueve otra clase de viajes: los días de partido salen a la vez decenas de miles de personas por Suecia, Aragón y Primado Reig, y en ese cuarto de hora no hay coche libre en medio kilómetro a la redonda. El Bioparc, en Campanar, llena los fines de semana con familias y carritos.

Los hospitales son el destino de todos los días: La Fe en Malilla, el Clínico en Blasco Ibáñez, el General en Tres Cruces, el Peset en Patraix. Una cita a las ocho de la mañana con un pariente mayor es un viaje que se reserva la noche antes y no se improvisa.

Y luego está lo que trae gente de fuera: Feria Valencia, en Benimàmet, con sus ferias del mueble y del calzado; el recinto de la Marina y el puerto cuando amarra un crucero; el centro comercial de Bonaire, en Aldaia, al que se va con la tarde libre y se vuelve con bolsas.

A la hora de pedir taxi, Valencia se parece a cualquier ciudad grande

Hay tres maneras de siempre: levantar la mano en una avenida, acercarse a una parada o dejarlo pedido con antelación. Las tres funcionan y las tres comparten el mismo punto flaco: no sabes lo que vas a pagar hasta que el viaje ha terminado.

Pedir taxi en Valencia por internet cambia justo eso. Pones el origen y el destino, la pantalla te da el precio cerrado con los impuestos dentro y reservas pagando con tarjeta bancaria. No hay que registrarse ni instalar nada: la web funciona en el navegador del móvil igual que en el ordenador, y la reserva llega por correo y por SMS.

Durante años todo pasó por el aparato fijo: se llamaba a la central, se decía la calle de memoria y a esperar en el portal. Mucha gente sigue buscando el teléfono taxis Valencia de toda la vida, el de la central que cogía los avisos, y se encuentra con que ese número no dice lo que va a costar el viaje. Antes de los mapas en el móvil, las direcciones se cantaban por radio desde la central y el coche más cercano las cogía.

Esta web no tiene central ni número al que llamar: el viaje se pide y se paga aquí. Para lo demás hay correo, reservas@taxisenvalencia.es para las reservas e info@taxisenvalencia.es para preguntas.

Solicitar el viaje online tiene además una ventaja de las que se agradecen al día siguiente: queda todo escrito. El coche va a buscarte al domicilio que pongas, o a la esquina más práctica si tu calle es peatonal. Y la misma reserva vale para la ciudad y para la provincia: para el aeropuerto, para la playa de Gandia, para el hospital o para un pueblo de la Ribera a las seis de la mañana.

Taxis Valencia: lo que ha cambiado en veinte años

Lo que antes era una llamada a ciegas hoy es una pantalla con el trayecto, el vehículo y el importe. El coche sigue siendo el mismo taxi con licencia municipal y taxímetro; lo que ha cambiado es que el pasajero sabe de antemano lo que va a pagar y a qué hora le recogen.

Precios, taxi Valencia y lo que marca el taxímetro

Lo primero que pregunta cualquiera es cuánto cuesta. En un coche parado en la calle no hay respuesta exacta antes de subir: el taxímetro arranca con la bajada de bandera y va sumando por distancia recorrida y por tiempo parado, así que el mismo trayecto no sale igual a las diez de la mañana que a las ocho de la tarde.

Hay una tarifa mínima por debajo de la cual un servicio no baja, y hay suplementos que se suman en algunos casos. Calcular a ojo lo que va a costar un viaje es difícil incluso para quien vive aquí, y de ahí vienen la mitad de las discusiones al llegar.

Buscar un taxi barato en Valencia tiene truco: lo que abarata un viaje no es el coche, es el recorrido y la hora. Un presupuesto cerrado evita el coste sorpresa de dar dos vueltas por culpa de un atasco, y compartir un coche grande entre cinco resulta más económico que pedir dos pequeños.

Lo que no existe es un taxi gratis. Si alguien te ofrece llevarte gratis a la salida de un local de madrugada, eso no es un taxi y no hay a quién reclamar después.

Tarifas, taxi Valencia y el cuadro numerado

Las tarifas no las pone el conductor: las aprueba la administración para toda el área de prestación conjunta, que junta la capital con los municipios de alrededor. El cuadro va numerado y cuelga a la vista en la ventanilla. La tarifa 1 es la urbana de horario normal, la tarifa 2 la de noches, fines de semana y festivos, y los números más altos, hasta la tarifa 6 y alguna más, corresponden a servicios especiales y a recorridos interurbanos.

Cada revisión mueve los importes, y por eso tanta gente busca la tabla del año en curso: la de 2020, la de 2021, la de 2022 y la que esté vigente ahora no dicen lo mismo. Lo que no cambia es el criterio: distancia, tiempo y horario.

Taxi Valencia, tarifa cerrada: lo que ves es lo que pagas

Cuando el viaje se reserva aquí no hay taxímetro que vigilar. El precio se calcula antes, con el origen, el destino y la hora, sale en pantalla con los impuestos incluidos y no se mueve aunque el tráfico se ponga imposible. Si la ronda cuesta diez minutos más de lo previsto, esos diez minutos los pone el conductor y no tu bolsillo.

Eso vale igual para un trayecto de barrio a barrio y para uno de la capital a la costa. La diferencia es que en el segundo el importe es mayor y, por lo tanto, la sorpresa también sería mayor.

Reserva taxi Valencia: el vuelo de las seis y el tren de las siete

Dejar hecha la reserva, en Valencia capital o en el pueblo, con la hora puesta, es la diferencia entre salir tranquilo y salir mirando el reloj. A las cinco de la mañana no hay coches dando vueltas por Benimaclet ni por Patraix, y en un pueblo de l'Horta menos todavía.

Reservar un taxi en Valencia con días de antelación sirve para lo de siempre: el vuelo de primera hora en Manises, el tren de las siete en Joaquín Sorolla, una prueba médica con hora fija, una boda en un pueblo de la Ribera, la vuelta de un crucero. La confirmación llega por correo y por SMS con la hora, el punto de recogida y el importe ya cerrado.

Si el plan cambia se avisa cuanto antes, por correo, y se mira qué se puede hacer. Lo que no conviene es dejarlo para el día: en Fallas o en una mañana de lluvia, esperar en la calle con la mano levantada puede costar cuarenta minutos.

El aeropuerto de Manises, las estaciones y el puerto

El aeropuerto de Valencia está en Manises, a unos ocho kilómetros del centro, y en los billetes aparece como VLC. Se llega por la V-30 y la A-3 en poco más de un cuarto de hora cuando la hora acompaña, y en el doble a las ocho de la mañana de un lunes.

La estación Joaquín Sorolla recibe los trenes de alta velocidad y la Estació del Nord, el edificio modernista de la calle Xàtiva, los de cercanías y los regionales. Están a cinco minutos andando la una de la otra, pero con dos maletas y un paso subterráneo por medio no lo parecen. Los taxis de Valencia tienen parada en las dos, y los que esperan en Joaquín Sorolla se vacían de golpe cada vez que llega un tren de Madrid.

La estación de autobuses queda al otro lado del cauce, en Menéndez Pidal, más apartada de todo. Y el puerto reparte dos cosas distintas: la Marina, con los amarres y los restaurantes, y la terminal de cruceros, que algunas mañanas suelta miles de pasajeros de una sola vez.

Las paradas de taxi de Valencia y las de los pueblos de al lado

En la capital hay muchas paradas de taxi. Valencia tiene las suyas repartidas por el centro y por los puntos que mueven gente: la plaza del Ayuntamiento, Colón, la calle Xàtiva, la Estació del Nord, Joaquín Sorolla, el Clínico, los hoteles grandes, la Ciutat de les Arts. Las paradas de taxi en Valencia se reconocen por el poste con la señal y por la fila de coches con el cartel apagado, que quiere decir ocupado o en espera.

Fuera de la capital la cosa cambia de escala. Cada pueblo grande tiene una parada de taxis. Alzira pone la suya al lado de la estación, en Burjassot está junto al mercado y en Mislata queda pegada a la avenida del Cid. Son dos, tres o cuatro coches, no una fila.

A media tarde de un martes la parada funciona sola: llegas, esperas un minuto y te vas. A las dos de la madrugada de un domingo, o en un pueblo de tres mil habitantes, la fila está vacía y no hay nadie a quien levantar la mano. Ahí es donde una reserva hecha antes ahorra una hora de pie en la acera.

Las playas: de la Malvarrosa a Miramar, Oliva y Xeraco

Valencia tiene playa dentro de su propio término: las Arenas y la Malvarrosa al norte del puerto, y al sur, pasada la Albufera, Pinedo, El Saler y la Devesa. Un taxi a El Saler o a Pinedo es de los pocos viajes de la ciudad donde se ve campo por la ventanilla, con los arrozales a un lado y los pinos al otro.

Más al sur empieza la costa de verdad: Cullera con el faro y el puerto, Sueca y el Mareny, Xeraco, Gandia, Daimús, Miramar, Piles, Oliva. En julio y agosto, un taxi a la playa de Miramar o a la playa de Oliva es el último tramo de un viaje que empezó en un tren: se baja en Gandia o en Xeraco y los kilómetros que quedan hasta la arena no se hacen andando con sombrilla y nevera.

De vuelta el problema es el contrario. A las nueve de la noche, en un paseo lleno de gente que ha cenado, no pasa ninguno libre: los taxis de Xeraco, de Miramar o de Piles se cuentan con los dedos de una mano. Dejar el viaje de vuelta reservado por la mañana es la diferencia entre volver a casa y esperar una hora en la acera del paseo.

Taxis de 7 plazas para Cullera, Gandia o Alzira

Un taxi de 7 plazas es un monovolumen con seis asientos para pasajeros y maletero de verdad. En la ciudad hay unos cuantos, pero no están en cada esquina: los taxis de 7 plazas en Valencia se piden con antelación, sobre todo si hay equipaje de por medio.

Los dos viajes típicos son el aeropuerto con maletas y la salida de un grupo a la costa. Un taxi de 7 plazas a Cullera, un taxi de 7 plazas a Gandia o un coche grande para ir a Alzira sale mejor que partir el grupo en dos vehículos: se paga un trayecto y se va todo el mundo junto.

Si sois cinco o seis personas con equipaje, un taxi de 5 plazas no vale: entran las personas o entran las maletas, no las dos cosas. Para 8 o 9 plazas hace falta una furgoneta, y ahí el número de coches disponibles baja bastante: los taxis grandes de Valencia son pocos y en verano vuelan. Al reservar se dice cuántos sois y cuántos bultos lleváis, y el coche que llega es del tamaño que hace falta.

Eurotaxi: silla de ruedas, rampa y acompañante

El eurotaxi es el taxi adaptado: lleva rampa o plataforma y la silla de ruedas entra sin que nadie tenga que plegarla ni levantar a nadie en volandas. Cabe el acompañante y caben las muletas o el andador.

Mucha gente lo busca como taxi para minusválidos, que es como se decía antes. El nombre oficial hoy es eurotaxi y lo importante es que el precio de un taxi adaptado es el mismo que el de cualquier otro: a nadie le cuesta más el viaje por necesitar rampa. Lo que hay es menos coches, así que conviene pedirlo con tiempo y decir si la silla es manual o eléctrica, porque no ocupan lo mismo.

Con el perro, con el gato y con la silla del bebé

Los taxis que aceptan mascotas en Valencia existen y son más de los que parece. Un gato o un perro pequeño en transportín no plantea ningún problema. Un perro grande depende del coche y del conductor: hay quien lleva funda en el asiento de atrás y hay quien prefiere que no. Un taxi para perros no es un servicio aparte, es avisar al reservar y que el coche que llegue sea uno donde el animal quepa.

El perro guía entra siempre, sin discusión y sin suplemento. La silla de bebé es otra historia: no todos los vehículos la llevan de serie, así que si viajas con un niño pequeño hay que pedirla al hacer la reserva y decir la edad, porque la silla de un bebé de meses no es la de uno de tres años.

Taxi ejecutivo, privado y por horas

Hay quien busca un taxi ejecutivo o un taxi vip en Valencia porque tiene que recoger a un cliente en Manises: coche de gama alta, conductor esperando en la puerta de llegadas con un cartel y silencio durante el trayecto. Eso se cubre con vehículos de clase superior, se reserva con antelación y se paga por adelantado como cualquier otro servicio.

El taxi por horas sirve para una jornada de visitas: una mañana de reuniones en el polígono de Fuente del Jarro, en Paterna, y la tarde en Feria Valencia, con el coche esperando entre cita y cita. Sale mejor que pedir seis viajes sueltos y no hay que buscar aparcamiento.

Un taxi privado o particular no es un coche sin autorización: es un taxi reservado para ti y para quien vaya contigo, que no recoge a nadie más por el camino. Los taxis privados de Valencia son los mismos coches blancos de siempre, con el viaje apalabrado antes de subir.

Las horas en las que Valencia se queda sin taxis

De lunes a viernes hay dos momentos malos: el mediodía, cuando la ciudad sale a comer, y el tramo de las seis a las ocho, cuando vuelve a casa. En esos ratos la Gran Via, Colón y las entradas de los túneles van a paso de hombre y un trayecto de diez minutos se convierte en veinticinco.

El otoño añade lo suyo. Una tarde de gota fría deja el centro imposible y el teléfono de cualquier central colapsado: llueve media hora y de pronto todo el mundo quiere un coche a la vez. Es el día en que más se agradece tener el viaje reservado.

Los fines de semana la demanda se va a la madrugada: entre las tres y las cinco, el Carmen, Ruzafa y el Cabanyal piden más coches de los que hay. Y los días de partido en Mestalla, el cuarto de hora siguiente al pitido final vacía las paradas de todo el barrio.

Las Fallas de marzo son un caso aparte. Hay calles cortadas por los monumentos desde la semana anterior, la mascletà para el centro cada mediodía y la noche del fuego cambia los recorridos de medio distrito. En Fallas un taxi se reserva con días, no con horas. Lo mismo pasa, en menor escala, con la Gran Fira de julio y con el maratón de diciembre, que corta media ciudad un domingo por la mañana.

Quién mueve el taxi en Valencia y cómo se sabe que un coche es legal

Los taxis de la capital son blancos, llevan el número identificativo en la puerta y en el techo y encienden el cartel verde cuando van libres. Ese detalle es el que usa todo el mundo desde siempre para levantar la mano en la avenida: verde encendido, libre.

Detrás hay una asociación del sector, varias cooperativas y unas cuantas centrales que reparten servicios. Las empresas de taxi en Valencia no son flotas de un solo dueño: casi todas son agrupaciones de conductores autónomos, cada uno con su coche, que comparten central y turnos. Las compañías de taxi de la ciudad se organizan así, y por eso el servicio que recibes es parecido en todas. Cuando se revisan las tarifas o el área de prestación conjunta, sale en las noticias del sector y se entera hasta quien no coge un taxi nunca.

Un taxi pirata es otra cosa: un coche sin autorización que se ofrece a la salida de la noche, a veces diciendo que te lleva gratis o por lo que quieras darle. No tiene taxímetro, no da recibo y, si pasa algo, no hay dónde reclamar. Un servicio legal deja rastro: recibo, número de coche y un trayecto identificado. Aquí cada reserva deja además su correo con los datos del viaje, y si algo sale mal está reclamaciones@taxisenvalencia.es.

Quien llega de fuera y lo busca en su idioma

Manises tiene vuelos directos con media Europa y el puerto recibe cruceros casi todo el año, así que buena parte de quien busca un coche aquí no escribe en español. La misma pregunta llega de muchas formas: «taxi in Valencia» y «taxi em Valencia» son lo mismo que «taxi en Valencia», y las tres acaban en la misma pantalla.

Un neerlandés escribe bestellen cuando quiere pedirlo y bellen cuando quiere llamar, y busca la plaats, que es la parada. Un italiano teclea «taxi per aeroporto Valencia» o pregunta cómo chiamare un taxi antes de prenotare la vuelta. Un inglés pone call u order. En media América del Sur al teléfono se le sigue llamando el fono.

La web está en español, pero el formulario es el mismo para todos y no hace falta entender nada más: de dónde sales, a dónde vas, cuánto cuesta y la tarjeta. El correo de confirmación llega con la dirección escrita tal cual, que es lo que le hace falta al conductor.

Salir de la provincia: Castellón, Madrid y la costa de Alicante

Un viaje de Valencia a Castellón son unos setenta kilómetros por la AP-7 o por la N-340, con Sagunto y su teatro romano a mitad de camino. Quien pregunta por el precio de un taxi de Valencia a Castellón suele tener un tren perdido o un enlace que no cuadra; el importe se cierra antes de salir y así no hay conversación incómoda al llegar.

Un taxi de Valencia a Madrid son casi cuatro horas por la A-3. Se hace, y se pide más de lo que parece cuando cae el último tren o cuando un vuelo se cancela de noche. Es un trayecto largo y precisamente por eso conviene ver el importe en pantalla antes de decidir.

Hacia el sur están Alicante y la Marina Alta, con Dénia y Benidorm; hacia el interior, Requena y Utiel con sus bodegas, Ontinyent, Xàtiva con el castillo, Cofrentes. Todos esos viajes salen o entran por la misma ciudad, y todos se reservan igual: origen, destino y precio delante.

Valencia y su provincia

Por dónde seguir

También te puede servir

Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta un taxi en Valencia?

Si paras uno en la calle, lo dice el taxímetro al final: depende de los kilómetros, del tiempo parado y del horario. Si reservas aquí, el precio sale en pantalla antes de pagar, con los impuestos dentro, y no cambia aunque el tráfico se complique.

¿Hace falta instalar una aplicación?

No. Todo se hace en el navegador del móvil o del ordenador, sin descargar nada y sin crear una cuenta. Pones origen y destino, ves el importe y pagas con tarjeta.

¿Se puede reservar para las cinco de la mañana?

Sí. La reserva se hace a cualquier hora del día o de la noche y para cualquier hora, que es justo lo que hace falta cuando el vuelo sale de Manises a primera hora y no hay coches dando vueltas por el barrio.

¿Cómo se paga el viaje?

Con tarjeta bancaria al hacer la reserva. No hay que llevar efectivo ni discutir el cambio al llegar, y el justificante queda en el correo de confirmación.

¿Qué pasa si mi vuelo o mi tren se retrasa?

Conviene avisar por correo en cuanto se sepa, a reservas@taxisenvalencia.es, con el número de reserva. Si el aviso llega con tiempo, casi siempre se puede mover la hora de recogida.

Somos seis con maletas, ¿cabemos?

En un coche normal, no: hay que pedir uno de 7 plazas o una furgoneta de 8 o 9. Se indica al reservar cuántas personas y cuántos bultos vais, y se manda el vehículo del tamaño adecuado.

¿Puedo llevar a mi perro?

Sí, avisando al reservar. En transportín nunca hay problema; un perro grande depende del coche, y por eso se dice antes. El perro guía entra siempre y sin coste añadido.

¿Funciona también en los pueblos de la provincia?

Sí. Gandia, Cullera, Alzira, Sueca, Sagunto, Torrent, Paterna, Xàtiva, Oliva, Requena y el resto de la provincia se piden igual que la capital, y el viaje puede empezar en un pueblo y acabar en otro.

¿Y en Fallas?

En Fallas cambia el mapa: hay calles cerradas por los monumentos y horas en las que el centro no se puede cruzar. El punto de recogida se pone en una esquina con salida y se reserva con varios días de antelación.

¿Me pueden llevar a Castellón o a Madrid?

Sí, los trayectos largos se reservan igual que los cortos y con el mismo precio cerrado. Para Castellón, Alicante, Madrid o cualquier destino de fuera de la provincia solo hay que poner la dirección completa de llegada.

Pon el origen y el destino y mira lo que cuesta

Pones de dónde sales y a dónde vas y el precio cerrado aparece en pantalla. Sin registro y sin compromiso.